Ética en mercadotecnia: datos y privacidad

Ética en mercadotecnia: datos y privacidad

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En esta pandemia, los usuarios duplicaron su tiempo en redes sociales. Por ende, la carrera por ser lo más atractivo en el feed se puso reñida y las preguntas sobre ética en mercadotecnia se hicieron más. 

El éxito en redes sociales no es fácil. Depende de que miles de millones de usuarios pasen tanto tiempo posible navegando sus aplicaciones, creando una gran lucha por su atención (por cierto, gracias por la tuya).

El comprender los sistemas que persuaden nuestro comportamiento y nuestros espacios se vuelve cada vez más fácil e importante, ¿Ya sabes cómo funcionan? ¿Te sabes toda la ética en mercadotecnia detrás?

Tu smartphone es una mini computadora de bolsillo que nos hace capaces de crear y optimizar el día a día. Eso es bueno. Pero también es un drenadero de tiempo. Eso es malo.

¿Sabías que abrimos mínimo 150 veces el celular al día? Poner atención es un reto – y esa atención vale mucho.

 Encontrar un perfecto balance entre practicidad y exceso es un reto urgente.

Marketing: poderoso y efectivo

El marketing es más poderoso que el producto. ¿Podrían haber sido las recientes campañas políticas en Estados Unidos y México llegado a lo que fueron sin la evolución hacia el manejo de datos y redes sociales que abanderaron? ¿Qué preguntas sobre ética en mercadotecnia levantan estos hechos?

Si escuchas una canción una y otra y otra vez, aunque la odies como nada en el mundo, la vas a terminar cantando. Sea que te logre enamorar o que la odies más, va a despertar sentimientos de lo más fuertes en ti.

La repetición de marca es poderosa, ¿no?

Esa es la cosa: ponerse en la cabeza de todo el mundo. Donald Trump se llevó una elección por envolverse en polémicas, pleitos diplomáticos y tuits cuestionables. ¿El resultado? Tu inconsciente lo asocia con poder, polémica, riqueza y exceso.

Este hombre estuvo en nuestras pantallas por más de cuatro años, repitiendo y repitiendo los mismos mensajes, construyendo la misma apariencia. La pregunta es: ¿cómo es que se mantuvo ahí con tal frecuencia y consistencia?

Datos y privacidad

Si has visto el documental The Social Dilemma (psst, está en Netflix), sabrás que la recopilación de datos nos crea a cada uno de nosotros un feed ultra segmentado hecho a la medida para darnos esos ansuelos que capten nuestra atención y nos hagan interactuar.

Intentar persuadir no es nada nuevo, pero los grandes flujos de información y las vulnerabilidades en el subconsciente hacen que nadie esté exento de viejas y nuevas consecuencias

La toma de decisiones de empresas se basa en análisis e interpretación de datos…

Y esos datos se generan de interacción…

Y esa interacción viene de las emociones profundas que te hacen sentir…

Y la magnitud de ese sentir depende de cuánto se repita. Y viceversa.

Lo más importante: cada bit de datos en esa cadenita es retroalimentación para hacerla más potente.

Empresas como Facebook y Google usan técnicas complejas para administrar nuestra atención; la psicología, la lingüística cognitiva y la tecnología generando perspectivas muy interesantes.

Toda esa información es poderosa: el escándalo entre Cambridge Analytica en las elecciones del 2016 de E.E.U.U. mostró la capacidad de recolección de datos que puede tener una organización y el uso que les puede dar para persuadir a un público.

Queda claro que existe un fuerte interés por saber todo de nosotros, es buen mercado y existen buenos postores. 

Problemas y evoluciones

Aún no se comprende del todo el uso de los datos y, peor aún, no sabemos anticiparnos a esto: ni siquiera leemos los avisos de privacidad

Los estándares estéticos, visuales y materiales siguen siendo la clave para llamar la atención. Las grandes empresas se optimizan cada vez más rápido para anticiparse a la reacción.

Pero que sea difícil de entender no significa que no haya un camino.

Hoy en día es más fácil comprender los algoritmos de redes sociales y su construcción, un conocimiento que será clave y útil.

De la Big Data de las empresas se muestran millones de perfiles de consumidores que poco a poco generan contaminación digital. Los ciberataques son cada vez más comunes y ni los más grandes se salvan.

Los likes, los seguidores y los shares son la nueva moneda de la aceptación social. La adolescencia es el terreno más fértil de la manipulación de la autoestima: la juventud sin el balance correcto es la más afectada.

Los bebés son nuevos consumidores. A pesar de lo que recomienda la OMS, existe contenido para ellos por montones.

En fin, nuestra relación con la tecnología tiene aspectos controversiales e irónicos, pero lo cierto es que poco a poco el sesgo tecnológico pide una pausa para hacer reflexión sobre cómo anticiparnos y cómo optimizar todas las herramientas tecnológicas a nuestro alcance.

Los algoritmos sociales son poderosos y mejoran día con día. Tienen un rotundo éxito en Marketing político y Marketing tradicional. Y levantan preguntas sobre ética en mercadotecnia.

Para Sócrates, en su tiempo, el villano era la palabra escrita. Pensaba que cuando escribías algo lo despojabas de su esencia – la juventud se estaba perdiendo por la escritura. Lo puedes leer escrito en los Diálogos de Platón.

En los 40 el malo era la radio. Para los 60 ya era la TV y ahora andamos en las redes sociales. No se puede demonizar cada avance tecnológico, pero sí podemos especular y reflexionar al respecto. 

Ética en mercadotecnia: ¿hacia dónde ir?

Los algoritmos mejoran nuestra vida. También se entrometen en ella.

 Áreas como la filosofía y la ética entran en el tablero para tomar mejores decisiones e intentar descifrar qué es “lo correcto” o “lo mejor”. 

Cuestionemos las ventajas de la tecnología, pero a su vez la dependencia que tenemos en ella, recuerda: ¡todos estamos expuestos! 

Siendo usuarios, debemos analizar el tratamiento de nuestra información y lo que se hace con ella.

Siendo creadores, debemos tomarnos en serio la privacidad y estar preparados para protegerla.

Se deben tener bases fuertes de ética en mercadotecnia. Queda en ti mismo obtener todo el conocimiento necesario para entender cómo funciona la tecnología que usas y la privacidad de datos.  Al final de cuentas… ¡Información es poder!

Crear un balance entre practicidad y privacidad debe ser un reto del día a día. Dicen que la tecnología se adueña de nosotros, pero antes de que eso pase tenemos la oportunidad de estudiarla, entenderla y domarla.


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